jueves, 28 de noviembre de 2019

querer(me)

Perdón, a veces se me complica entender que me podes llegar a querer. También se me complica el tema de decir perdón todo el tiempo,
pero eso ya lo estoy hablando con la psicóloga.
Igual, todo se me complica, me hago bardo por nada en específico y lloro por todo en general
pero te puedo jurar, que en el fondo estoy tratando de creerme eso de quererme.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Lo que somos.

Existe una frase que dice algo así como "somos nuestro secreto mayor guardado" y me pregunto, cuanto de verdad tendrá. ¿Qué significa eso?, ¿cómo nos define?, ¿es algo que te hace feliz? si te hace feliz, ¿entonces por qué lo escondes tanto? y si es malo, ¿por qué no sólo dejarlo ir?
¿Por qué esconder lo que somos, nuestra esencia?, ¿por qué esconder nuestra sexualidad, la música que nos gusta, hábitos?, ¿no es más fácil ser libres de ser lo que somos, lo que queramos ser?
Escondernos a nosotros mismos termina en cualquier cosa. Hace que nos creamos mentiras que nuestra mente crea, nos hace sentir que nuestra presencia en la vida de alguien puede molestarlo, que somos una bola de nieve de errores y cosas mal y te importas cada vez menos, te pensas menos, te llevas mal, te rechazas, te odias. Lo haces por miedo de que otros lo hagan, por esa bola de mentiras que te encargaste de creerte. Y un día te das cuenta, o te hacen darte cuenta, de que no te tenés a vos mismo, no sos vos con vos, y no sabes como volver a ser vos mismo, o quien eras, y tampoco te sale ser quien te gustaría ser, entonces no te queda de otra que hacer lo que podes, con lo que hicieron con vos.

lunes, 5 de agosto de 2019

Lo que no te dije

Sé que llevamos mucho tiempo juntos, pero todavía tengo cosas que no te dije, quizás las sepas como quizás no, por eso te lo digo mediante este escrito.
Hace más de un año, cuando recién estábamos empezando a construir algo, yo ya soñaba con algún día estar con vos, que sientas algo por mi.
Siempre quise hacerte feliz.
Me gustan los cereales con leche en verano.
Fantaseaba con la idea de que presumas algo de mi (o a mi).
Nunca me sentí cómoda hablando de las chicas con las que te veías.
Me gustan las siestas.
Nunca pensé que realmente fueras a fijarte en mí, a elegirme a mí.
Siempre amé tus ojos, aunque me de verguenza el contacto visual.
Mis películas favoritas son infantiles.
Desde que te conocí me preguntaba cómo se sentiría besarte.
Admiro y me atrae tu forma de pensar y ver las cosas.
Podría estar todo el día en la cama (más si es con vos).
Odias tu pelo pero siempre dije que era lindo.
Sos lo más hermoso que podría haberme pasado.
Esas y muchas más, son algunas cosas que nunca te dije, quizás por verguenza, quizás porque no se daba la situación, pero ya tendrás la oportunidad de enterarte de todas.

El arte y vos


La mayoría de las veces me cuesta mucho describirte, sobre todo porque me pierdo en lo que siento con vos, lo que me producís, pero ¿acaso no nos pasa a todos? Es imposible describir a una persona sin que haya una pincelada de sentimientos, y por eso, me resulta más fácil describir lo que siento por vos y las palabras me salen solas, y se pelean por cual quiere ir primero, ninguna quiere ser la que ponga fin a esta cadena. Da la casualidad de que esas dos expresiones —y algunas del medio también— son la palabra arte. Me resulta imposible verte y no afirmar que tu cuerpo es el mejor cuadro del museo Louvre, ¿cómo no iba a serlo? cuando cada peca tuya me fascina, cuando podría vivir contando tus lunares, porque tus ojos son como el mar y el mar me gusta mucho. Escucharte hablar, reír o tan sólo respirar y creer que estoy escuchando la mejor canción del mundo. Recordar las cosas lindas que salen de tu boca cuando hablas sobre mí, es el mejor poema que alguien pueda escribir. Todo lo que sos es arte, lo que provocas, la revolución constante que generas en mí, considero que también es arte, porque el arte a veces no se entiende, si lo explicas pierde la magia, porque está lleno de colores, texturas y formas distintas, porque el arte proviene de las carencias y la tristeza, y yo tuve muchas dosis de eso antes de vos, porque me provocas ganas de cantar, bailar, escribir, de crear. Contagias arte y esa es la función del mismo arte.

10 am

Solamente son las 10 de la mañana y lo único que sé es que no es conveniente ponerse melancólica desde tan temprano. Intento olvidarme de vos mientras preparo un mate pero creo que no ayuda mucho; a vos te gustaba bastante el mate, por lo menos en el último tiempo que compartimos, creo que fue uno de tus últimos cambios antes del gran cambio, antes de que decidas que ya no me querías en tu vida, que con la misma fuerza que te caracteriza entraste en mi vida, para después salir de ella y comenzar a jugar a no conocernos. Todavía no entiendo por qué te fuiste, pero sí sé que tu estadía en mi vida me enseñó que para que algo sea lindo y genuino, no tiene que ser eterno; y creo que ahí radica la importancia de las personas que pasan por nuestras vidas, que aprendamos algo de ellas, sin importar el tiempo que la vida disponga. Yo no sé si tuve la oportunidad o el tiempo suficiente para enseñarte algo. Intento olvidarme de vos pero comienzan a aparecer recuerdos nuestros como si de una película se tratara, todos esas mañanas, tardes, noches o días enteros compartidos, desde la conversación más random a la más profunda que pueda recordar, juegos de mesa, gustos, experiencias, nuestras risas, tu risa; todo como si de un desfile se tratara, con temática de masoquismo. 
Sé que estás bien desde que no formo parte de tu vida, y yo debería poder estar bien con eso. Yo también estoy feliz, estoy de novia con el amor de mi vida, mi mejor amiga sigue siendo la misma y mi relación con mi mamá sigue igual de excelente. Supongo que yo también tengo que aprender a dejarte atrás, y espero algún día poder hacerlo, para que cuando llegue el momento de recordarte, ya no duelas más.

Como quieras llamarlo

Que cosa loca la vida, la suerte, el destino, como quieras llamarlo, lo que sea. Personalmente aprendí a no creer en las casualidades y soy fiel al "todo pasa por algo", por lo que a veces mi mente juega un poco y se permite creer que nosotros, lo que tenemos, lo que sentimos, está determinado por algo muy fuerte, algo más que puras coincidencias. Lo que tenemos tenía que pasar, iba a pasar y creo que, en el fondo, lo sabíamos.
"Todo pasa por algo" capaz por nuestra historia con hechos o experiencias similares, capaz porque te sentaste adelante mío ese primer día de 4to año, sin conocernos, capaz porque nos entendemos perfecto, capaz porque formamos parte de ese grupo de amigos tan especial, capaz porque tuve que dejar pasar varias veces la posibilidad de estar en algo más que una amistad con vos, capaz porque somos tal para cual o simplemente sos perfecto.
"Todo pasa por algo" y me pone muy feliz saber que esto pasa por algo, porque vamos a lograr muchas cosas juntos, porque nos lo merecemos, porque lo queremos, nos queremos.
Que cosa loca la vida, la suerte, el destino, como quieras llamarlo, lo que sea. Personalmente aprendí a no creer en las casualidades y soy fiel al "todo pasa por algo", y yo sonrío porque todos los días, vos me pasas, y todos los días te tengo conmigo.

lunes, 15 de julio de 2019

La única diferencia entre nosotros

Otra situación más, otro malentendido entre nosotros, otra vez mis lágrimas. No sé por qué ahora tengo la costumbre de llorar tanto, pero ahí estábamos los dos. Imposible olvidar tu respuesta ante mi más profundo miedo: que me dejes de amar.
“Esa es la diferencia entre nosotros, vos te odias, y yo te amo. Eso es en lo que no vamos a poder coincidir nunca” y tenía razón, porque yo jamás voy a poder quererme ni la mitad de lo que él me ama.
Él ve cosas en mí, que yo no puedo apreciar ni de casualidad, y todas son lindas. Me gustaría poder ser la chica que él ve, pero no creo que lo sea, o que pueda serlo algún día, y el día que él se de cuenta de eso, va a ocurrir, a hacerse realidad, mi mayor miedo.
Y me voy a quedar así, amándolo sólo a él, y odiándome sólo a mí

martes, 18 de junio de 2019

Miedos


Me di cuenta que existe una extensa lista de cosas que me dan miedo, algunas coherentes y otras no tanto, algunas hasta me dan risa, pero aún así evito que pasen, como por ejemplo usar color naranja, odio ese color con todo mi ser. Decepcionar a los que amo, que son pocos, pero imprescindibles, terminar en la trata de mujeres en otro país, sin saber donde estoy; a las cucarachas, a que se muera mi mamá, a fracasar, sufrir amnesia, no poder bailar, y últimamente hay una nueva en la lista, y es que me dejes de querer. Que te alejes, te aburras, no me quieras ver, te duela pensar en mi, que no quieras leer más mis palabras o no ver más ningún paso de danza provocado por mí. Ese es mi nuevo miedo, perderte a vos, porque decime ¿qué hago si no te tengo a vos? Qué hago con mis otros miedos? ¿Con todo el amor que te tengo? ¿Con los deseos y proyectos que tengo para los dos? ¿Qué hago con mis ganas de vivir y crecer al lado tuyo? No quiero volver a estar yo sola frente al mundo, me asusta, me aterra, me da miedo.
Porque tengo muchos miedos y no quiero que no estés ahí para tenerme la mano.

martes, 11 de junio de 2019

Elegir(te)

Admito que la primera vez que te vi, no supe que ibas a causar semejante impacto en mi vida, aunque creo que nos ocurre a la mayoría. No reparé tanto en la transparencia y pureza de tus ojos, ni en tu pelo que tanto adoro acariciar, en tu piel tan suavecita, en tus lunares que me encantan y que me encantan contar, en tu risa, tu sentido del humor, tus gustos, tu forma de ver las cosas, de verme a mi, en todo lo bueno que podías aportar a mi vida, no reparé tanto en vos.
Hasta que un día todo cambió. Ese día hice lo mejor que pude haber hecho y es elegirte. Te elegí para hacer cosas que nunca me había interesado hacer con alguien más, para dormir con vos cada noche que pueda, para agarrarte la mano tanto en frente del mundo, como en la complicidad y conformidad de una habitación, te elegí para que me acompañes en mis locuras, mis enojos, mis risas, mis lágrimas, mis días de diversión, aburrimiento y tristeza, te elegí como la persona que más amo en el mundo, y jamás voy a dejar de hacerlo, lo sé. Nunca elegí a alguien como te elegí a vos, nunca amé a nadie como te amo a vos, y te seguiría eligiendo en cada oportunidad posible, en cada vida, en cada momento, sos vos. Siempre sos vos.

sábado, 2 de marzo de 2019

Persecución

Estás en cada lugar que visito, en cada estación del año, en cada bondi en el que viajo, en cada café que digiero, en cada atardecer que admiro, en cada risa que escapa de mi boca, en cada película que veo, en cada canción que escucho, en cada libro que leo, en cada paso que bailo arriba de mis rotas media punta, en cada palabra que escribo. 
Cada vez que llega el invierno recuerdo que nunca te gustó el frío, que lo sentís de más, que te gusta poder usar camperas, pero preferís lucir una remera mangas cortas con cuello en V y colores lisos, el tono y la expresión que usas para decirme que tengo las manos frías “eso es porque estás muerta” y yo río, puede ser que esté un poco muerta, puede ser que sea de amor. A diferencia de mí, incluso cuando el frío era intenso y temblabas, para mí siempre tenías las manos cálidas.
Cada vez que llega el verano recuerdo que tu sonrisa cada día que salimos y yo me pongo de mal humor, cuando todo me molesta, porque odio el calor, pero vos sólo decís “que exagerada que sos” o “¿no te da más calor el pelo suelto?
Cada vez que tomo un café recuerdo que lo tomas amargo y que lo preferís puro, yo con leche y mucha azúcar, me gusta mucho el azúcar. A este recuerdo se le suma tu manía, tu hermosa manía de sorprenderme con un abrazo por la cintura y unos cuantos besos. 
Cada vez que me quedo observando como el sol poco a poco se va escondiendo en un hermoso atardecer —que sabes que me vuelven loca—, casi pareciera que no quiere terminar de irse nunca, me acuerdo de vos y de como yo tampoco quiero irme nunca de vos, y me acuerdo de esa siesta arriba tuyo de la que me despertaste con un beso y un mensaje que tenía un cielo casi tan hermoso como las palabras que elegiste para despertarme, y de lo que adoro compartir esos atardeceres, esos colores y paisajes con vos.
Cada vez que viajo en bondi, conversaciones nuestras vienen a mi cabeza como un guion ya estudiado y muchas veces estoy a punto de reírme, pero creo que sería un poco raro, entonces cambio de recuerdo. Experiencias vividas o anécdotas de algo gracioso, y el viaje parece mucho más corto, más amistoso.
Cada vez que veo una película, recuerdo todas esas horas en mi sillón, o en tu cama viendo miles de películas. Es imposible olvidarme las siestas que dormía en alguna que otra película, pero es que entre tus mimos y la paz que me transmitía estar entre tus brazos le ganaban a cualquier comedia o suspenso que eligieras. 
Cada vez que escucho una canción recuerdo todo de vos, porque casi todas las canciones que escucho suenan a vos.
Cada vez que leo un libro porque compartimos algunos escritores en común —(no) casualmente uno de mis favoritos—, y en los que no, siempre hay algún romance intentando ser como el nuestro. 
Cada vez que bailo arriba de mis rotas media punta, porque cuando bailo me siento libre, más ligera y con el movimiento del primer paso, a la velocidad de la primera nota mis problemas desaparecen y no puedo pensar en nada, solo en moverme y bailar. Lo mismo me ocurre con vos y mis problemas se esfuman o se vuelven tan insignificantes que ya no son problemas sino cosas por resolver analizas desde otro punto de vista quizás más calmo.
Cada vez que escribo una palabra, porque no sé si sola hubiera tenido la fuerza que se necesita para volver a hacerlo, no sé si era que había perdido las palabras, pero vos me las diste de vuelta y fue sin intención, fue algo de lo que no te diste cuenta pero que definitivamente te voy a agradecer siempre. 
Es una persecución sin intento de escapar, suena raro, es raro. Estás en todos lados y aún así se siente bien, como si no quisiera admitir que me gusta, por lo que no tengo intenciones de huir.
Es una persecución sin intento de escapar, dudo que a vos te pase lo mismo.
Es una persecución sin intento de escapar, porque ya me atrapaste hace mucho. 

sábado, 23 de febrero de 2019

Más

Vos y tu hermosa costumbre de hacerme sentir más, colocándome en ese pedestal que parecías tener disponible sólo para mí. La forma en la que me hablas, me besas, me tocas, me miras, siempre son con fascinación, como si fuera más de lo que soy. En ocasiones he llegado siquiera a preguntarme si realmente me miras a mí, si ves lo que yo veo, hasta que me di cuenta que no, no vemos lo mismo y es porque vos me miras con amor, con suavidad sobre todo, porque aprecias lo que ves dentro de mí, no sólo mi cuerpo.
 No hubo una parte de mi piel que hayas dejado sin tus besos, y yo pensaba, sin decirte nada, que jamás me había sentido tan linda antes como a través de tus tacto o de tus ojos, que no me miraban sino que me prestaban atención, y que me hacían sentir, mientras se posaban en mí, que no estaba tan rota, y realmente me quedaría a vivir en ese preciso instante en el que me miras como solo vos sabes hacerlo.
Donde yo veo defectos vos admiras magia y lo haces inconscientemente, no te esmeras para lograr esto ni andas tapándote los ojos ante las cosas que no son precisamente lindas. No te das una idea como envidio que puedas verme así, de una forma tan natural, cuando yo llevo años intentando llegar a poder verme aunque sea la mitad de como me ves vos.
Vos y tu hermosa costumbre de hacerme sentir más cuando todo mi entorno siempre me hizo sentir menos. Es que mi guerra con mis propios ojos estaba ya pérdida, yo ya había renunciado a quererme y había perdido, pero vos me observabas tan distinto... 
Vos y tu hermosa costumbre de hacerme sentir más, más linda, más inteligente, más valorada, más merecedora, más viva, más querida, más feliz. 
Vos y tu hermosa costumbre de hacerme sentir más. Espero que no dejes de hacerlo nunca, porque realmente me gusta sentirme así.

viernes, 22 de febrero de 2019

Palabras

Me pregunto si la gente sabe lo que dice, si son conscientes o cuidadosos, porque a veces demuestran lo contrario. 
Las palabras que usamos son el reflejo de lo que somos, de lo que queremos mostrar. La mayoría de las ocasiones suelen ser utilizadas con violencia, para hacer sentir mal al otro. Me pregunto si soy muy sensible por ponerme mal con cosas que se dicen, o más precisamente, que me dicen. Es posible que la que esté mal sea yo por no ser lo suficientemente fuerte como para soportarlas sin venirme abajo, ¿Será que no vine preparada para soportar tantas personas crueles?, ¿Será que me ganan los malos tratos?, ¿Será que ellos están en todo su derecho de decirme esas cosas sin importar cómo me lo tome yo, sin importar que me ponga mal? O quizás tengo la obligación de no ponerme mal. Esa frase de “las palabras duelen cuando vienen de alguien que te importa” o “no te importa lo que dice sino quien lo dice” son farsa, son las mentiras más grandes que conozco, porque las palabras duelen, el dolor que provocan no distingue de orígenes, y está bien que así sea, porque somos humanos, porque no somos a prueba de balas, ni de agua. Nadie elige lo que lo hiere.
La violencia me molesta porque no la comprendo, me asusta, me inmoviliza, porque la sufrí mucho. 
Antes de ser violentos verbalmente, elijan lindas palabras, elijan el amor. 

viernes, 15 de febrero de 2019

Tornado

Existen personas, pocas, que llegan a tu vida para brindarte todo el cariño, alegría y la seguridad que puedan y desde el día en que anuncian su llegada, todo cambia. Son como ese sol característico de un día de verano, esos que te dan ganas de salir y conquistar el mundo, arrasar con todo a tu paso, esos que todo se vuelve más cálido, más dorado y brillante, y la vida no parece tan pesada, ni tan fría. Yo, tengo la suerte de que seas vos quien haya entrado en mi vida.
No recuerdo bien como era mi vida antes de que aparezcas y choques con ella, supongo que aburrida y por eso no recuerdo mucho. Vienen a mi mente mis días rutinarios y perfectamente planificados: el estudio, actividades, emociones, pensamientos, todo tenía una estructura, un momento y lugar determinado. Hasta que apareciste vos como un tornado a cambiarlo todo, a reordenar y remodelar mi vida a tu antojo. Llegaste para sacudir mi rutina y tirarla por la ventana sin piedad. Desde que llegaste vos no tengo miedo de ser quien soy, mis risas suenan más fuertes y hasta más seguido; también sonrío mucho, debe ser por alguna tontería tuya, algo lindo que dijiste, o solamente por el recuerdo de tu existencia y lo importante que sos para mí. Ocupas mis días, tardes y noches, mis viernes por la madrugada y domingos durante el solsticio, cuando quizás soy un poco más triste y melancólica, estás ahí, o cuando simplemente no encuentro fuerzas para levantarme de la cama, siempre estás ahí, en mi mente, en chat o en persona para hacerme inmensamente feliz y apoyarme en todo lo que haga.
Por momentos el amor que te tengo explota en cada parte de mi ser, y me dan ganas de confesártelo todo, hasta la última gota, hasta la última palabra, hasta el último sentir, dándole espacio a la desenfrenada necesidad de mostrarte todo lo que provocas en mí, todos esos tornados en mi interior, pero nunca encuentro el modo ni la forma de expresarlo en su totalidad, así que voy dejando porciones en cada gesto, cada beso, cada caricia y cada abrazo que te doy.
Me costó mucho encontrarte, muchas lágrimas, muchas estaciones, muchas canciones, mucho tiempo, pero acá estas. No sé cuánto dures en mi vida, acomodando y desacomodando rincones de mi ser, pero espero que sea mucho, o por lo menos lo suficiente para que seas lo primero y lo último que vea cada mañana, para compartir miles de cafés, mis comidas favoritas y muchos viajes por ahí, descubriendo paisajes, donde sea. A veces no deseo que sea para siempre, sino lo que tenga que durar, que estemos porque queremos, y no por estar, pero a su vez deseo que sea para siempre, que siempre queramos y tengamos ganas de seguir estando. Que vivas siendo un tornado para mí.

lunes, 11 de febrero de 2019

Irse

Cuando alguien decide irse, siempre me duele mucho. Me duele como si fuera la primera vez que sucede, aunque quizás me duele más el hecho de que sean cada vez más veces.
Cuando alguien decide irse, una partecita de mi se va con esa persona. La yo que me sentía. La yo que ilusamente creía que era un poquito querida. La yo que disfrutaba tener cosas en común con ese ser que decide dejar de ser, por lo menos conmigo. 
Cuando alguien decide irse, es porque realmente esa persona ya no tenía un por qué quedarse en mi vida. No encontraba motivos e hizo lo que la hizo alguien más feliz, más libre. 
Cuando alguien decide irse, comienzan las preguntas, ¿habrá sido por mi culpa?, si así fue ¿qué hice?; ¿encontraste algo en mi, que desconocías, que no te gustó?, ¿dejé de ser suficiente para vos?, ¿me convertí en alguien que te impedía ser feliz?, ¿te sobraba?
Cuando alguien decide irse vuelve mi desconfianza hacia el mundo. Pienso que seguramente todos están esperando a hacer lo mismo, a encontrar el momento justo de irse. Mi cabeza arma escenarios donde cada uno se cansa de mi, preguntándome si faltará mucho para que ese escenario se haga realidad y lo enfrente a los ojos. 
Cuando alguien decide irse me siento sola, insegura, vulnerable, triste. Luego recuerdo que no estoy sola, que, al menos todavía, siempre hay otra persona demostrándomelo, haciéndome sonreír otra vez.
Cuando alguien decide irse, prefiero que lo haga, antes que se quede y no aporte nada, aunque me duela. 

viernes, 1 de febrero de 2019

Dominguicidio

Algunos días, generalmente domingos, casi siempre de lluvia, todo parece salir bien, hasta que pensar me hace acordarme. Y acordarme me hace extrañar. Y empieza a llover adentro. Empieza a llover adentro mío, y se me nota ahí en los ojos. Me voy a mi cama, con la computadora o sólo el celu y los auriculares, y  aparecen las canciones tristes para acompañar un poco como me siento. Hoy quiero ser Liam gallagher y empezar una revolución desde mi cama. Hoy soy yo. Hoy mis preocupaciones son las que yo quiera. Hoy tengo tiempo para sentir todo lo que yo quiera. Para extrañar a esa amiga que no estuvo cuando la necesite ahí, para reírme de los que mi se rieron cuando caí, para rememorar cada batalla perdida contra el mundo, o contra yo misma. Hoy puedo dormir y ser cualquier cosa que quiera. Me gusta la yo que soy los días de lluvia, reflexiva, tranquila. No me molesta llorar, porque después de todo me recuerda que estoy viva, que siento, que todo lo que pasa a mi alrededor me pega, me duele. Que soy más que esa mina que va de casa al colegio y del colegio a casa. Que soy más que mis obligaciones y responsabilidades, o mis defectos. Que reconocer mis puntos frágiles no me hace más débil, sino que puede volverme más fuerte de lo que creía. 
Me gusta esa yo que soy cuando llueve, y por eso eventualmente cuando salga el sol, prometí no dejarla atrás.

jueves, 24 de enero de 2019

insomnio

A veces, bastante seguido, me pasa algo similar al insomnio, sólo que no es necesariamente no poder dormir, sino que quedo completamente incapacitada para realizar cualquier acción concentrada en eso que tengo que hacer, no puedo pensar en otra cosa, y siempre está ahí, presente. Pienso en todo y a la vez en nada, en detalles insignificantes y en asuntos realmente importantes. Pienso en esas veces que hice cosas buenas sin que nadie me las pida, y nadie las valoró, en las metas que nunca pude cumplir, en las cosas que podría haber hecho mejor, las cosas que debería haber dicho, hecho, o todo lo contrario. Pienso en cada error que cometí, cada defecto que tengo, y trato de detener todo este efecto en cadena, pero me resulta imposible. En los días que tengo más suerte consigo quedarme dormida, o distraerme con algún libro o viendo una serie, pero otras veces no tengo tanta suerte, y se acumulan las sensaciones y las ganas de no ser yo, de ser otra persona. Es difícil pasar por estos momentos, sobre todo estando sola, porque siempre estoy sola.

martes, 22 de enero de 2019

Humor

Me declaro fan del humor. Fan de las expresiones de las personas ante el mismo, fan de cómo se ríen, el sonido que produce la risa, cómo se va formando esa sonrisa en sus caras, cómo brillan los ojos cuando alguien se ríe en serio, escuchar las auténticas risas, observar qué movimientos hace cada uno. Algunos se tapan la cara, otros sólo la boca, lagrimean, se les forman arrugas en algunos sectores como los ojos o el contorno de los labios, etc. Soy fan de hacer reír a las personas y de provocar todo lo anterior. La risa puede ser un analgésico para los problemas, es dejar de lado todo lo malo tras una carcajada, es causar algo hermoso en otro ser, y eso no tiene precio.

Diario íntimo

Me gusta escribir. Nunca lo hice porque no me considero lo suficientemente buena como para hacerlo, al menos no públicamente. Desde chica me fascina el concepto de un diario íntimo. Esa conexión única entre el papel y la persona, dónde se relatan los sucesos más privados y valiosos de la vida de esa persona. También me gusta leer. Adoro ver realidades totalmente distorsionadas, en mundos ‘inventados’ reales, sólo en el único lugar que son reales, es en la cabeza del autor, y en las hojas que escribe; personajes levemente exagerados. Los libros, a veces, pueden ser diarios íntimos también.

Introducción

Nunca sé por donde empezar a escribir, ni tampoco cómo dirigirme hacia el público, suponiendo que haya uno, y no sea sólo yo releyendo día por medio todo lo que escribo, buscando errores en cada letra, ‘podría haber usado otra palabra’, ‘que mal redactado que quedó’, siendo yo. Nunca suelo estar conforme con lo que hago, pero espero que esto lo cambie un poco.