Me gusta escribir. Nunca lo hice porque no me considero lo suficientemente buena como para hacerlo, al menos no públicamente. Desde chica me fascina el concepto de un diario íntimo. Esa conexión única entre el papel y la persona, dónde se relatan los sucesos más privados y valiosos de la vida de esa persona. También me gusta leer. Adoro ver realidades totalmente distorsionadas, en mundos ‘inventados’ reales, sólo en el único lugar que son reales, es en la cabeza del autor, y en las hojas que escribe; personajes levemente exagerados. Los libros, a veces, pueden ser diarios íntimos también.
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