Vos y tu hermosa costumbre de hacerme sentir más, colocándome en ese pedestal que parecías tener disponible sólo para mí. La forma en la que me hablas, me besas, me tocas, me miras, siempre son con fascinación, como si fuera más de lo que soy. En ocasiones he llegado siquiera a preguntarme si realmente me miras a mí, si ves lo que yo veo, hasta que me di cuenta que no, no vemos lo mismo y es porque vos me miras con amor, con suavidad sobre todo, porque aprecias lo que ves dentro de mí, no sólo mi cuerpo.
No hubo una parte de mi piel que hayas dejado sin tus besos, y yo pensaba, sin decirte nada, que jamás me había sentido tan linda antes como a través de tus tacto o de tus ojos, que no me miraban sino que me prestaban atención, y que me hacían sentir, mientras se posaban en mí, que no estaba tan rota, y realmente me quedaría a vivir en ese preciso instante en el que me miras como solo vos sabes hacerlo.
Donde yo veo defectos vos admiras magia y lo haces inconscientemente, no te esmeras para lograr esto ni andas tapándote los ojos ante las cosas que no son precisamente lindas. No te das una idea como envidio que puedas verme así, de una forma tan natural, cuando yo llevo años intentando llegar a poder verme aunque sea la mitad de como me ves vos.
Vos y tu hermosa costumbre de hacerme sentir más cuando todo mi entorno siempre me hizo sentir menos. Es que mi guerra con mis propios ojos estaba ya pérdida, yo ya había renunciado a quererme y había perdido, pero vos me observabas tan distinto...
Vos y tu hermosa costumbre de hacerme sentir más, más linda, más inteligente, más valorada, más merecedora, más viva, más querida, más feliz.
Vos y tu hermosa costumbre de hacerme sentir más. Espero que no dejes de hacerlo nunca, porque realmente me gusta sentirme así.