viernes, 22 de febrero de 2019

Palabras

Me pregunto si la gente sabe lo que dice, si son conscientes o cuidadosos, porque a veces demuestran lo contrario. 
Las palabras que usamos son el reflejo de lo que somos, de lo que queremos mostrar. La mayoría de las ocasiones suelen ser utilizadas con violencia, para hacer sentir mal al otro. Me pregunto si soy muy sensible por ponerme mal con cosas que se dicen, o más precisamente, que me dicen. Es posible que la que esté mal sea yo por no ser lo suficientemente fuerte como para soportarlas sin venirme abajo, ¿Será que no vine preparada para soportar tantas personas crueles?, ¿Será que me ganan los malos tratos?, ¿Será que ellos están en todo su derecho de decirme esas cosas sin importar cómo me lo tome yo, sin importar que me ponga mal? O quizás tengo la obligación de no ponerme mal. Esa frase de “las palabras duelen cuando vienen de alguien que te importa” o “no te importa lo que dice sino quien lo dice” son farsa, son las mentiras más grandes que conozco, porque las palabras duelen, el dolor que provocan no distingue de orígenes, y está bien que así sea, porque somos humanos, porque no somos a prueba de balas, ni de agua. Nadie elige lo que lo hiere.
La violencia me molesta porque no la comprendo, me asusta, me inmoviliza, porque la sufrí mucho. 
Antes de ser violentos verbalmente, elijan lindas palabras, elijan el amor. 

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