lunes, 5 de agosto de 2019

10 am

Solamente son las 10 de la mañana y lo único que sé es que no es conveniente ponerse melancólica desde tan temprano. Intento olvidarme de vos mientras preparo un mate pero creo que no ayuda mucho; a vos te gustaba bastante el mate, por lo menos en el último tiempo que compartimos, creo que fue uno de tus últimos cambios antes del gran cambio, antes de que decidas que ya no me querías en tu vida, que con la misma fuerza que te caracteriza entraste en mi vida, para después salir de ella y comenzar a jugar a no conocernos. Todavía no entiendo por qué te fuiste, pero sí sé que tu estadía en mi vida me enseñó que para que algo sea lindo y genuino, no tiene que ser eterno; y creo que ahí radica la importancia de las personas que pasan por nuestras vidas, que aprendamos algo de ellas, sin importar el tiempo que la vida disponga. Yo no sé si tuve la oportunidad o el tiempo suficiente para enseñarte algo. Intento olvidarme de vos pero comienzan a aparecer recuerdos nuestros como si de una película se tratara, todos esas mañanas, tardes, noches o días enteros compartidos, desde la conversación más random a la más profunda que pueda recordar, juegos de mesa, gustos, experiencias, nuestras risas, tu risa; todo como si de un desfile se tratara, con temática de masoquismo. 
Sé que estás bien desde que no formo parte de tu vida, y yo debería poder estar bien con eso. Yo también estoy feliz, estoy de novia con el amor de mi vida, mi mejor amiga sigue siendo la misma y mi relación con mi mamá sigue igual de excelente. Supongo que yo también tengo que aprender a dejarte atrás, y espero algún día poder hacerlo, para que cuando llegue el momento de recordarte, ya no duelas más.

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