viernes, 1 de febrero de 2019

Dominguicidio

Algunos días, generalmente domingos, casi siempre de lluvia, todo parece salir bien, hasta que pensar me hace acordarme. Y acordarme me hace extrañar. Y empieza a llover adentro. Empieza a llover adentro mío, y se me nota ahí en los ojos. Me voy a mi cama, con la computadora o sólo el celu y los auriculares, y  aparecen las canciones tristes para acompañar un poco como me siento. Hoy quiero ser Liam gallagher y empezar una revolución desde mi cama. Hoy soy yo. Hoy mis preocupaciones son las que yo quiera. Hoy tengo tiempo para sentir todo lo que yo quiera. Para extrañar a esa amiga que no estuvo cuando la necesite ahí, para reírme de los que mi se rieron cuando caí, para rememorar cada batalla perdida contra el mundo, o contra yo misma. Hoy puedo dormir y ser cualquier cosa que quiera. Me gusta la yo que soy los días de lluvia, reflexiva, tranquila. No me molesta llorar, porque después de todo me recuerda que estoy viva, que siento, que todo lo que pasa a mi alrededor me pega, me duele. Que soy más que esa mina que va de casa al colegio y del colegio a casa. Que soy más que mis obligaciones y responsabilidades, o mis defectos. Que reconocer mis puntos frágiles no me hace más débil, sino que puede volverme más fuerte de lo que creía. 
Me gusta esa yo que soy cuando llueve, y por eso eventualmente cuando salga el sol, prometí no dejarla atrás.

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