Vengo a confesar mi pecado, y es que todavía a veces, ya casi nunca pero a veces me pregunto por vos. Me empiezo a preguntar, cómo estaríamos ahora? me pregunto si te acordas de mi o qué sentirás al recordar mi nombre en el caso de que alguien lo mencione, o que lo recuerdes. ¿ya no ves nuestras fotos? ¿no te acordas cuando estábamos toda la madrugada riéndonos y compartiendo momentos? tiempo que existió pero que ya no más y que muy de vez en cuando, cuando juego a que no me acuerdo todo lo que me hiciste, casi puedo sentir que te extraño. Igual, sigue siendo raro ¿sabes? porque sé que no es real. ¿se puede extrañar de mentira? quizás no sea más que un mero acto de masoquismo al que me veo condenada, quiero decir, a la incesable costumbre de extrañarte. Antes lloraba cuando pasaba esto, o cuando veía nuestras fotos, o recordaba nuestras madrugadas riéndonos y compartiendo momentos, pero ya ni eso me causas, ni siquiera me generas el dolor que antes lograbas incluso cuando ya no estabas, y de todo corazón, con la mayor sinceridad del mundo, no te quiero cerca. Porque me di cuenta que no te necesitaba tanto como creía, que al final la única persona incondicional e irremplazable, soy yo misma, la que se encargó de enterarte cuando ya no te servía.
vida entre cafés
domingo, 1 de noviembre de 2020
jueves, 16 de abril de 2020
En retrospectiva
En días como estos donde la rutina no me corre y me pongo a repasar mi vida como una película en retrospectiva, me doy cuenta de las nimiedades por las que acostumbro a ponerme triste, pero hoy no quiero pensar en cosas tristes. Este día soleado en este abril de encierro me pinta más repasar nuestra historia.
Es increíble pensar que un día, por azares del destino (aunque sabes que no creo en el destino), elegiste sentarte adelante mío el primer día de cuarto año en el secundario, hace ya cuatro años, sin saber los planes que tenía la vida para nosotros. Como nuestro primer cruce de palabras fue tanto improvisado como desastroso, y que hoy recordamos con risas. Como fuimos conociéndonos hasta ser mejores amigos durante dos años y medio aproximadamente, y posterior a eso, asumir que lo nuestro iba (y tenía) que pasar, que no había motivos para evadirlo y dimos el paso a ser pareja.
Conocías todo de mi hasta el momento, lo que tocaba ahora era ir descubriendo todo un mundo nuevo juntos, yo nunca había estado de novia anteriormente y sin embargo ahí estabas vos, eligiendome.
Nunca me había considero capaz de llamar la atención de alguien, ni de provocar en otro algo tan fuerte y genuino como se caracteriza un amor adolescente pero a su vez maduro y con responsabilidad; pero ahí estabas vos, hablándome dulce y diciendo todo lo que sentías por mi, tirados en una mantita. Es increíble pensar en las vueltas que puede tomar la vida.
Creo que nadie hubiera creído, y mucho menos apostado que terminaríamos juntos, en una relación ya de un año y cuatro meses que no hace más que avanzar y crecer a la par que nosotros lo hacemos. Porque podría pasar días, semanas, meses o incluso la vida pensando que no debe existir un par como nosotros, que podemos tener nuestros defectos pero siempre estamos cuando el otro lo necesita, y no es eso lo que realmente importa al final del día? Irte a dormir tranquilo, sabiendo que al otro día vamos a seguir estando?
Es increíble pensar en las vueltas que puede tomar la vida.
Llegado este punto quizás te preguntes a qué quiero llegar con todo esto, y es para recordarte que pase lo que pase, siempre voy a seguir estando para vos; que sí, somos pareja pero seguimos siendo mejores amigos y eso no se puede omitir tan fácilmente. Son incontables la cantidad de momentos que hemos compartido juntos, tan incontables como las risas que nos regalamos. Gracias a vos siento que puedo ser yo, puedo ser tan infantil o ridícula sin miedo a nada, podemos ver mil veces mi película de disney favorita sólo porque sabes que siempre me voy a reír en las mismas escenas y por más que te quejes ya repetís los diálogos conmigo. Porque eso somos nosotros.
Nunca voy a dejar de cuidarte, apoyarte y quererte porque siempre vas a ser importante para mí.
Es increíble pensar en las vueltas que puede tomar la vida. Y termino este escrito con un deseo y es que esto no se termine nunca, que siempre tengamos ganas de compatir mi película de disney favorita y que siempre tengamos ganas de elegirnos el uno al otro, porque mi confesión en secreto es que no sé si podría volver a ser yo sin vos porque ya te di todo de mi, y no quiero que te lleves con vos mis ganas de ver Enredados; porque es increíble pensar en las vueltas que puede tomar la vida.
domingo, 5 de abril de 2020
El (no) olvido
Será verdad eso del olvido? De olvidarse de alguna persona que pasó por tu vida de alguna manera más o menos significativa y seguir tu camino tranquilo y sin recordarla? Me lo pregunto porque a mi no me pasó nunca. Recuerdo medianamente a diario cada persona importante en mi vida y creo estar convencida sobre una conclusión propia, la cuál sería que no. Para mi hay que cortarla con el chamuyo de "olvidar", porque el que olvida no aprendió. Lo que ocurre en el mejor de los casos es que aprendemos a vivir con esa pérdida, porque si pudiera, creeme, que ya te hubiera olvidado hace mucho.
miércoles, 25 de marzo de 2020
Promesa incumplida
Acá estoy escribiendo otro texto más sobre vos, dedicandote más palabras y pensamientos que nunca van a llegar hasta su destinatario. Prometí no hacerlo más, pero creo que si lo fuerzo, no sirve.
¿Cómo estás?
¿Sos feliz?
¿Qué onda la facu?
¿Cumpliste todas tus metas o propuestas? Supe que algunas sí.
¿Me extrañas?
¿Pensas en mi alguna vez?
¿Te acordás de todas nuestras promesas y planes para un futuro, ahora inexistente?
¿Recordas nuestras mañanas, tardes y noches hablando?
A veces te extraño, y cuando lo hago me salen textos sobre vos, aunque me prometí no dedicarte más ninguno, siempre vuelvo a lo mismo. Capaz que me fuerzo, a no escribir textos pensando en vos, o me fuerzo a olvidarte por más que en el fondo sepa que no sirve si lo fuerzo. Y que sí, a veces te extraño, pero no te extraño a vos; extraño lo que eras vos, la antigua vos, no la actual. Me gustaba la vos que me quería, que era dedicada y casi mi mejor amiga, que era dulce y risueña. Pero ya no existe esa persona, y no quiero a la nueva versión en mi vida, y ella tampoco me quiere en su vida. Por lo que yo juego a que te olvido, mientras vos seguro ya me olvidaste.
¿Cómo estás?
¿Sos feliz?
¿Qué onda la facu?
¿Cumpliste todas tus metas o propuestas? Supe que algunas sí.
¿Me extrañas?
¿Pensas en mi alguna vez?
¿Te acordás de todas nuestras promesas y planes para un futuro, ahora inexistente?
¿Recordas nuestras mañanas, tardes y noches hablando?
A veces te extraño, y cuando lo hago me salen textos sobre vos, aunque me prometí no dedicarte más ninguno, siempre vuelvo a lo mismo. Capaz que me fuerzo, a no escribir textos pensando en vos, o me fuerzo a olvidarte por más que en el fondo sepa que no sirve si lo fuerzo. Y que sí, a veces te extraño, pero no te extraño a vos; extraño lo que eras vos, la antigua vos, no la actual. Me gustaba la vos que me quería, que era dedicada y casi mi mejor amiga, que era dulce y risueña. Pero ya no existe esa persona, y no quiero a la nueva versión en mi vida, y ella tampoco me quiere en su vida. Por lo que yo juego a que te olvido, mientras vos seguro ya me olvidaste.
martes, 24 de marzo de 2020
Domingo eterno
Nunca me gustaron los domingos, siento que no sé sobrevivir a ellos,
como si todo me costara el doble
como si de por sí ya no me sintiera triste.
Por lo general, los domingos son los días que vos te volves a tu casa,después de todo el fin de semana juntos
y que no te veo hasta nuevo aviso.
Y lo peor de estos eternos domingos de cuarentena y aislamiento, es que no estás acá para desayunar conmigo
y que no tenemos idea cuando será el nuevo aviso,
así que sólo me queda distraerme para no pensarte
ni preguntarme qué estarás haciendo mientras yo escribo esto.
jueves, 5 de marzo de 2020
Aguantar
¿Cuánto tiempo más voy a pasar así? ¿Cuanto tiempo más me voy a odiar?, o me corrijo, ¿algún día me voy a dejar de odiar?
No existe un día en mi vida, en el que no me dedique aunque sea un pensamiento de odio, en el que me dedique aunque sea sólo un segundo, a odiarme.
jueves, 9 de enero de 2020
Nos condenamos
¿Por qué será que siempre volvemos a dolores del pasado?
A sonrisas y manías
¿Será porque a los dolores del pasado no les tememos? los conocemos, los abrazamos y los hacemos acompañarnos en todo lo que logramos.
Hacemos que se vuelva perpetuo, pero no continuo. Y de paso nos enfocamos en eso y no en dolores del futuro, como si eso pudiera evitar que suframos de nuevo, como si no hubiera oportunidades de que ocurra.
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