La mayoría de las veces me cuesta mucho describirte, sobre
todo porque me pierdo en lo que siento con vos, lo que me producís, pero ¿acaso
no nos pasa a todos? Es imposible describir a una persona sin que haya una
pincelada de sentimientos, y por eso, me resulta más fácil describir lo que
siento por vos y las palabras me salen solas, y se pelean por cual quiere ir
primero, ninguna quiere ser la que ponga fin a esta cadena. Da la casualidad de
que esas dos expresiones —y algunas del medio también— son la palabra arte. Me
resulta imposible verte y no afirmar que tu cuerpo es el mejor cuadro del museo
Louvre, ¿cómo no iba a serlo? cuando cada peca tuya me fascina, cuando podría
vivir contando tus lunares, porque tus ojos son como el mar y el mar me gusta
mucho. Escucharte hablar, reír o tan sólo respirar y creer que estoy escuchando
la mejor canción del mundo. Recordar las cosas lindas que salen de tu boca
cuando hablas sobre mí, es el mejor poema que alguien pueda escribir. Todo lo
que sos es arte, lo que provocas, la revolución constante que generas en mí,
considero que también es arte, porque el arte a veces no se entiende, si lo
explicas pierde la magia, porque está lleno de colores, texturas y formas
distintas, porque el arte proviene de las carencias y la tristeza, y yo tuve
muchas dosis de eso antes de vos, porque me provocas ganas de cantar, bailar,
escribir, de crear. Contagias arte y esa es la función del mismo arte.
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